Tarta de mousse de limón y gelatina de kiwi

Qué bonito está mi queridísimo Vigo en estas fechas!!…. Sí, ya sé, que esto que acabo de decir no tiene nada que ver con el títular del post, pero es que no quería dejar pasar estas fiestas sin mostraros lo engalanada que está mi ciudad este Año y lo bien que luce después de que se haya terminado su lavado de cara (sin tiempo no era, por cierto, que ya estaba una harta de tanta valla y tanta acera reventada). Es un gusto estar de vacaciones, pero más aún si te puedes pasear por tu ciudad acompañada de todo el espíritu de estas fiestas. Y lo siento por los que odian toda la parafernalia que acompaña a las Navidades, pero si no quieren vivir a tope estas fiestas que no se paseen por mi terriña, porque lo van tener crudo… Yo por mi parte pienso dedicar esta semana de más que merecidas vacaciones a darme largos paseos por las calles viguesas, a disfrutar de un buen vino en compañía de los amigos que vuelven a casa por Navidad y, como no, a seguir cocinando para luego contaros los resultados…. Vigo en Navidad Creo que alguna vez os comenté que la tarea que tengo designada en las cenas y comidas de estas fiestas desde hace un tiempo son los postres. Así que todos los años intento presentar algo diferente, para no repetirme, y también para practicar con texturas y sabores nuevos. Para la Nochebuena no quise hacer un postre demasiado pesado, nada con demasiado bizcocho, potentes natas o cremas. Como la rutina culinaria previa siempre es excesiva, los comensales suelen llegar al postre casi sin un milímetro de espacio disponible es sus estómagos. Pero como creo firmemente en que postre y ligero son dos palabras que no pegan ni con cola (de ahí que el donuts light cayese casi nada más salir al mercado), me decidí por algo dulce, pero a la vez fresquito: un semifrío; y por una textura que, a pesar de estar repleta de nata, resulta ligera en el paladar: la mousse. Y de ahí sale esta tarta de mousse de limón y gelatina de kiwi que os presento. Veréis que es muy sencilla de hacer a pesar de combinar varios sabores y texturas. Espero que alguno de vosotros se anime y se apunte a prepararla para recibir el Año.

Tarta mousse limon y gelatina kiwi 2

INGREDIENTES:

Para el bizcocho base:

3 yemas de huevo 2 claras de huevo 40 gr de azúcar 40 gr de harina Ralladura de medio limón 12-14 frambuesas

Para la mousse de limón:

3 huevos 120 gr de azúcar (se puede añadir un poco más si sois muy dulzones) 250 gr de nata 6 hojas de gelatina 1 limón, del que necesitaremos su zumo y su ralladura 1 lima, de la que necesitaremos su zumo y su ralladura

Para la gelatina de kiwi:

2 kiwis 3 cucharadas soperas de agua 25 gr de azúcar (yo al final he ido añadiendo un poco más) Zumo de medio limón 2 hojas de gelatina

PREPARACIÓN:

Bizcocho base.

1. Precalentamos el horno a 180º. 2. Batimos las yemas de los huevos junto con el azúcar y la ralladura de limón hasta conseguir un crema. 3. Tamizamos la harina poco a poco sobre la crema anterior y vamos mezclándolo todo hasta conseguir una masa espesa. Reservamos. 4. Cogemos las frambuesas y las trituramos con la batidora. No hace falta que queden muy trituradas, porque lo ideal es que se noten los trocitos de frambuesa entre el bizcocho. Las añadimos a la masa anterior y revolvemos. Veréis que la masa toma un color rojizo interesante… 5. Batimos las claras a punto de nieve. Aunque muchos de vosotros ya lo sabréis, las claras se tienen que batir con las varillas. Suele resultar más sencillo con una batidora eléctrica que a mano, y sabréis que las claras han cogido su punto exacto cuando, al poner el vaso de batir al revés, no caiga ni una gota. 6. Vertemos las claras sobre la masa anterior y revolvemos con ciudado para que no bajen las claras. Intentad realizar esta unión con movimientos envolventes (circulares), lentos, y utilizando en la medida de lo posible una lengua de goma (nunca nada de metal). 7. Con la masa lista, la colocamos en el molde de tarta y la introducimos en el horno a 180º durante 12 minutos. Pasado este tiempo la sacaremos y dejaremos enfriar.

Mousse de limón.

1. Separamos las claras de las yemas. Batimos las claras a punto de nieve y reservamos. 2. Montamos la nata. Para conseguir una buena nata montada, esta debe tener un buen aporte de materia grasa (a partir de 35% de M.G.) y haber estado previamente enfriando en la nevera. También os aconsejo que cuando la montéis introduzcáis el vaso batidor en un cuenco lleno de agua muy fría con hielo, porque esto nos va a ayudar a conseguir una nata montada de gran calidad, casi como las de pastelería. Reservamos. 3. Introducimos las hojas de gelatina en agua muy fría, teniéndolas a remojo durante 5 minutos para que se hidraten. Pasado ese tiempo las sacamos del agua y las secamos con papel de cocina. 4. Rallamos el limón y la lima y reservamos la ralladura. Exprimimos ambos cítricos y ponemos a calentar ese zumo en un cazo. Cuando haya cogido calor, retiramos del fuego y le añadimos la gelatina hidratada y la disolvemos en el zumo de limón sin dejar de revolver. Reservamos. 5. Batimos las yemas con el azúcar hasta conseguir una crema homogénea. Seguidamente añadimos el zumo con la gelatina que antes habíamos preparado. Luego añadimos la nata montada y la ralladura de limón y lima  seguimos mezclando. Por último, se añaden las claras a punto de nieve, como siempre, con movimientos envolventes para que no bajen. 6. Vertemos toda la mousse en el molde de tarta donde ya tenemos lista nuestra base de bizcocho. Procurad cuando lo hagáis que el bizcocho esté ya frío. Metemos el molde en la nevera. Ahora vamos a tener que hacer una gran pausa antes de rematar la tarta, ya que la mousse debe cuajar y coger consistencia en el frigorífico. Os aconsejo que esperéis unas 3 o 4 horas.

Gelatina de kiwi

1. Vertemos en un cazo las tres cucharadas soperas de agua y los 25 gramos de azúcar y los ponemos a calentar a fuego medio revolviendo de forma constante. Veréis que cuando el azúcar se disuelve y empieza a coger calor, se forma un almíbar. Si consideráis que con estas cantidades ya tenéis un almíbar decente, no hagáis más, pero yo he querido añadir una cucharada más de azúcar y seguir removiendo porque noté que el almibar no tenía el espesor que buscaba. Una vez hierva y esté el azúcar disuelto retiráis del fuego. 2. En un vaso de batidora troceáis los kiwis, le añadís el zumo de medio limón y el almíbar que hemos preparado, y lo batimos todo. 3. Hasta aquí tendríais lista una rica salsa de kiwis, que os vale para acompañar todo tipo de postres y que incluso también podríais poner como base para los trozos de tarta cuando la presentéis. Simplemente con reservarla en la nevera y sacarla en el momento de la degustación del postre sería suficiente. Pero yo esta vez quise convertirla en gelatina y añadir esta salsa como cobertura de nuestra mousse, por eso hidraté 2 hojas de gelatina en agua muy fría durante 5 minutos y, tras secarlas, las añadí a la salsa que calenté un poco para que se disolviesen bien las hojas de gelatina. 4. Con la gelatina añadida y dejando enfriar un poco, quitamos el molde de tarta que teníamos en la nevera con la mousse de limón y vertemos sobre ella esta salsa de kiwi. Con otras 3 horas más ya tendremos nuestra tarta completamente lista.

Para la decoración, os dejo total libertad. Yo aproveche un kiwi que me sobró para cortarlo en laminillas, rociarlo de azúcar glass y tras dejar que reposase un rato realicé este simulacro de flores de kiwi. Y así tendréis una tarta fresquita. No es un postre típicamente navideño, pero seguramente entre más fácilmente en nuestro estómago que un polvorón de Estepa.

Bon appetit!!

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