Tarta de mousse de chocolate y crema de naranja

El chocolate es de esos ingredientes a los que yo los llamo “comodín”: puedes mezclarlo con dulce o salado, lo puedes convertir en mousse, o cobertura, e incluso en salsa para carnes…. y además es un vicio que engancha y quita las penas (o al menos eso dicen en las pelis femeninas, cuando la prota llora desconsolada por un amor no correpsondido mientras devora kilos de helado de chocolate delante de la televisión…).

En el postre que preparé para Fin de Año quise utilizar este ingrediente clásico, con la mejor combinación para mí, que puede tener en las frutas: la naranja. Siendo franca conmigo misma, sé que de aspecto me han salido mejores, y que tengo que seguir practicando la escritura con cobertura, porque ya veis que las letras de la decoración no han quedado muy allá. Necesito un cuadernillo Rubio de escritura en coberturas, ¿sabéis si existe?.

Este postre podéis prepararlo tanto en forma de tarta, que es como lo he hecho yo, como en copas de cristal en raciones individuales. Las mousses dan para eso y más. En el caso de que os decidáis por copas, os recomiendo eliminar la base de bizcocho. Al ser del tipo semifrío y utilizar la gelatina como uno de sus ingredientes, también os aconsejo que la preparéis el día antes de su degustación, o por lo menos la tarde o mañana antes.

Tarta mousse choco 2

INGREDIENTES:

Para la base de bizcocho:

3 yemas
2 claras
40 gr. de azúcar
40 gr. de harina
Ralladura de media naranja

Para la mousse de chocolate:

150 gr de chocolate negro (tipo Nestlé Postres)
60 gr de azúcar
40 ml de agua
2 huevos
300 ml de nata 35% de M.G.
4-6 hojas de gelatina (según consistencia deseada)

Crema de naranja:

500 ml. de zumo de naranja
150 gr de azúcar
2 huevos
30 gr. de Maizena

PREPARACIÓN:

Base de bizcocho:

Este seguro que os suena, la preparación es exactamente la misma que la utilizada en la masa del brazo de gitano del que os hablaba en post pasados, pero con la mitad en las cantidades, ya que en este caso lo que queremos en una base finita para la tarta.

1. Precalentamos el horno a 180º. Batimos las yemas junto el azúcar y la ralladura de naranja, hasta que la mezcla nos quede cremosa.

2. Incorporaremos la harina poco a poco a la mezcla mientras seguimos batiendo. Para evitar que nos queden grumos, lo mejor es tamizarla mientras la vamos incorporando. Yo además voy incorporándola en varias partes y batiendo hasta conseguir la masilla final.

3. Batimos las claras a punto de nieve.

4. Cogemos las claras y las incorporamos al resto de la masa. Para evitar que las claras se bajen, lo mejor es mezclar la masa y las claras con una lengua de las de plástico haciendo movimientos pausados y envolventes. Así conseguiremos una masa final esponjosa, que es la que nos dará el punto flexible que necesitamos en nuestro bizcocho.

5. Cogemos el molde que vamos a utilizar para poder la tarta y  vertemos la masa resultante, esparciéndola ayudándonos con la lengua para que nos quede bien extendida.

6. Introducimos el molde en el horno y lo dejamos alrededor de 7 minutos. Pasado ese tiempo retiramos el molde y dejamos que el bizcocho se enfríe. OJO!! Deberá estar frío antes de verter la mousse que vamos a preparar a continuación.

Mousse de chocolate:

1. Con el agua y el azúcar prepararemos un almíbar clarito. Para ello verteremos ambos ingredientes en un cazo que pondremos a fuego lento e iremos mezclándolos poco a poco, sin dejar de remover. A medida que se vaya calentando será cuando coja consistencia de almíbar. Reservamos.

2. Por otro lado, cortamos el chocolate para cobertura en trocitos que derretiremos al baño María. Yo también lo hago a fuego medio y removiendo sin cesar, para evitar que el chocolate se derrita muy rápidamente y coja calor fuerte, ya que esto lo que hace es quemar el chocolate y coge un sabor amargo bastante malo.

3. Batimos los huevos y le vamos añadiendo el almíbar sin dejar de batir. Procurad corroborar que el almíbar este ya casi frío.

4. Hidratamos las hojas de gelatina en agua muy fría durante cinco minutos. Pasado ese tiempo, las secamos con papel de cocina.

5. Calentamos 100 ml de nata deshaciendo en ella las hojas de gelatina ya hidratadas (utilizad unas varillas e id removiendo la nata mientras echáis las hojas de gelatina). Una vez se han disuelto, le añadimos el chocolate fundido.

6. Finalmente, añadimos el batido de huevos y  los 200 ml de nata que nos han quedado y que habremos montado con anterioridad (acordaos, para montar nata, que esté fría de la nevera y a ser posible, introduciendo el vaso de batir en otro cuenco donde hayamos puesto agua muy fría y hielos, así se consigue mejor montado). La mezcla hacedla suavemente y utilizando una lengua de goma.

7. Cogemos el molde donde teníamos la base e introducimos la mousse. Debemos meter esto en la nevera y dejar que enfríe al menos media hora antes de ponerle encima la crema de naranja. Nuestra mousse ha de coger consistencia y si echásemos antes la crema de naranja seguramente, en lugar de quedar como cima de la tarta, se nos mezclaría con la mousse.

Crema de naranja:

1. Pelamos una de las naranjas que tenemos para zumo y reservamos su piel. Exprimimos todas las naranjas hasta conseguir la cantidad de zumo indicada en los ingredientes.

2. Batimos los huevos junto con la Maizena y una cucharada sopera del zumo de naranja. Reservamos.

3. Al igual que habíamos hecho con la mousse, hidrataremos las hojas de gelatina en un plato con agua muy fría durante 5 minutos. Pasado ese tiempo las retiramos y las secamos con papel de cocina. Reservamos también.

4. En un cazo, vertemos el zumo de naranja, la piel de la naranja y el azúcar y removemos hasta que llegue a ebullición. Justo en el momento de la ebullición retiraremos la piel de la naranja e introducimos la mezcla de huevos antes preparada. Seguiremos removiendo de forma constante con un batidor de varillas, y vamos añadiendo a la vez la gelatina. Podremos retirar la crema cuando comprobemos que ha espesado.

5. Dejaremos que la crema coja temperatura ambiente. Recuperamos la tarta que teníamos en la nevera mientras se enfriaba la mousse y MUY POCO A POCO, le vamos añadiendo la crema de naranja. Y digo esto porque si se vierte de forma brusca podremos agujerear o romper la parte de mousse. Yo suelo utilizar una cuchara de madera para amortiguar la caída de la crema desde el cazo, poniéndola cerquita de la tarta y vertiendo sobre esa cuchara la crema.

6. Se introduce nuevamente en la nevera hasta momentos antes de su degustación.

 

Para la decoración, lo dejo como siempre a vuestro gusto e imaginación. En este caso no os puedo aconsejar la escritura con chocolate si no tenéis pulso de cirujano…

Bon appetit!!

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