• PARA LOS SEMIFRÍOS:
  • 15 yemas de huevo
  • 300 gr de azúcar
  • 1 vaso de los de chupito de Cointreau
  • 200 gr de pulpa de maracuyá
  • 375 gr de nata para montar
  • 90 gr de clara de huevo pasteurizada
  • 12-15 frambuesas frescas
  • PARA EL COULIS DE FRAMBUESA
  • 200 gr de frambuesas
  • 50 gr de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 6 gr de zumo de limón
Ayer estuve divagando con mis amigos de la página de Facebook acerca de mis últimas gastro-adicciones. Y además de darme cuenta que esos productos que me alegran el paladar bien merecen un post en esta mi humilde cocina virtual, esta divagación me ha traído a la memoria un vicio de la infancia con anécdota incorporada.

Cuando era pequeña me pasaba bastantes fines de semana en casa de mi abuela (sí, esa que de la que ya os he hablado en cientos de ocasicones). Tanto ella como mi abuelo tenían la manía de experimentar con su huerta: semilla que caía en sus manos, semilla que a la tierra iba: “maloserá que non colla”, decían ambos con esa confianza en la tierra que tantos años de trabajarla les había dado. Uno de esos experimentos dio como resultado una planta de maracuyá de lo más fructífera. Quién iba a decir que algo tan tropical acabase dando en mi terriña frutos en cantidades industriales… La pobre de mi abuela se desesperada por tanta cantidad de frutas que aquella planta (denominada por ella como “macarayás” ) daba, porque no se le ocurría qué hacer con ellas más que abrirlas y comérselas con cuchara. Yo por aquel entonces, que me limitaba simplemente a entorpecer a mi abuela en su cocina más que a ayudarla, me dedicaba a hacer lo mismo que ella hacía y me los deboraba con cuchara, disfrutando de ese dulce sabor que acababa por dejar un regusto ácido. Verdadera era la pasión que yo sentía por esa fruta…

Cuando mi abuela nos dejó para ir a cocinar y preparar sus tapetes de ganchillo a ese que dicen que vive en los cielos, la planta se marchitó. Nadie estaba ya para cuidarla. Y hoy, echando la vista atrás, es de esas veces que pienso que me hubiese gustado tener entonces la misma conciencia culinaria que tengo ahora. Primero, para buscar mil y una posibilidades culinarias con mi abuela para esa producción de maracuyás. Y segundo, porque con lo caros que están en el súper, avispada andaría para buscarle una salida comercial…

La receta de hoy es uno de esos postres que podéis hacer con esta planta. Un semifrío de maracuyá que resulta perfecto como final de una comida copiosa. De hecho, fue una de las propuestas que presentamos en nuestra cena de Fin de Año y la que más éxito tuvo.

Semifrío maracuyá 1

PREPARACIÓN:

1. Comenzamos preparando el semifrío. Batimos las yemas de huevo con el azúcar hasta que las yemas clareen y se forme una crema.

2. Vaciamos los maracuyás extrayendo toda la pulpa, hasta conseguir los 200 gramos que se marca en los ingredientes. Para extraer las pepitas de maracuyá, pondremos esta pulpa en un baso de batidora y los trituramos. De esta forma, conseguimos que la pulpa, de textura gelatinosa, se suelte de las pepitas y sea más fácil eliminarlas. Tras el triturado, vertemos la pulpa en un colador y tamizamos.

3. Incorporamos la pulpa del maracuyá a la mezcla del huevo y azúcar, así como el chupito de Cointreau. Removemos bien hasta que se fusionen todos los ingredientes.

4. Vertemos la mezcla en una cacerola que pondremos a fuego mediobajo, removiendo de forma constante para formar una crema espesa. Cuando la crema rompa a hervir, retiramos del fuego y seguimos removiendo, hasta que coja espesor. Reservamos y dejamos que se temple.

5.  Montamos la nata por un lado y las claras a punto de nieve por otro.

6. Cuando la crema de maracuyá esté templada, añadimos la nata primero y las claras después, realizando movimientos envolventes para mezclarlas, evitando así que se bajen.

7. Vertemos nuestra mezcla en moldes individuales de silicona e introducimos en el centro de casa uno de ellos una frambuesa fresca.

8. Introducimos en el congelador durante 2 horas.

NOTA 1. La textura perfecta del semifrío se consigue tras 2-4 horas de frío en el congelador. Menos tiempo sería insuficiente y la mezcla quedaría líquida, y con más tiempo, corremos el riesgo de que se endurezca demasiado. Así que os recomiendo preparar este postre por la tarde si vais a consumirlo en la cena y por la mañana temprano si es para la comida. Y os recomiendo retirarlo tan sólo 15 minutos antes de servir para que la textura sea perfecta.

9. Turno ahora para el coulis de frambuesa. Lavamos las frambuesas y las ponemos en un bol al baño maría, junto con el azúcar y la sal. Mezclaremos con una espátula de silicona durante un par de minutos, hasta que el azúcar y la sal se disuelvan y las frambuesas se conviertan en puré.

10. Vertemos el puré en la batidora y trituramos. Pasamos la mezcla por un colador, para tamizarlo y separar el jugo de las pepitas de frambuesa.

11. Añadimos el zumo de limón, mezclamos bien y lo dejamos en la nevera hasta que sirvamos el semifrío.

 

Para emplatar, bastará con desmoldar los semifríos unos 15 minutos antes de servirlos, regándolos con el coulis de frambuesa. Podéis decorarlo con frambuesas frescas y menta, como véis en la foto, o incluso derretir un poco de chocolate para cobertura al baño maría y combinarlo con el coulis de frambuesa. La mezcla es espectacular.

Semifrío maracuyá 2

Bon appetit!!