Y… comienzo de la segunda parte.

302 días han pasado. 25 días más que un embarazo humano y 64 menos que un año bisiesto. Un paréntesis prolongado desde aquel momento en el que necesité, medité y decidí poner distancia con Travi. Parar y ver si echaba de menos algo de todo aquello que había estado creando durante algo más de cinco años.

Los primeros meses fueron de total liberación. Como la que sientes cuando por fin te libras de esa pareja a la que quieres dejar hace tiempo, pero que no encuentras la forma ni el momento adecuado para hacerlo. Me dediqué a vivir la vida real, a disfrutar de los míos y de mí misma. Y le cogí tanto gusto a no hablar de todo a cuanto sitio iba, a no sentir cada semana la presión de no haber publicado nada, que me olvidé de todo en un pispás.

Junto con esa libertad tan bien acogida, también llegó el desapego. No quiero que nadie se me cabree, pero siendo totalmente sincera, pasé por una etapa en la que aborrecía muchas de las cosas que tenían relación con el mundo virtual y el de la gastronomía. Lo único que recordaba con cierta nostalgia eran las anécdotas de los ratos vividos con muchos de mis compañeros en nuestras xuntanzas. Los momento reales, del cara a cara, con carne y hueso.  Pero de los eventos 2.o. en sí y quién los organizaba, de las invitaciones “a colaborar” con marcas (siempre de forma altruista por mi parte, que para eso me dejaban colaborar), o de ese fanatismo que se creaba en torno a ciertos chefs convertidos en dioses de la cocina más que en humanos, no quería saber ni lo más mínimo.

Sin embargo, con el paso del tiempo había algo que añoraba de todo esto: escribir. Empezaba a necesitar soltar mis parrafadas aporreando el teclado casi como aquel que sueña con un pastel en plena dieta. Y no os creáis que de nada en concreto. Necesitaba poder escribir sobre cualquier cosa: mi Vigo, mis descubrimientos, mis cabreos, mis reflexiones… Había días en los que me quedaba desvelada boca arriba en la cama, con los ojos fijos en el techo, dándole vueltas a una idea: “¿pero por qué nadie contará esto así?” o “podría contar esto de esta manera…“. Y es que cuando llevas contando historias de una forma u otra desde que tienes uso de razón, es muy difícil dejar de hacerlo, porque no hay nada que te motive más que eso. Descubrí que la única manera de poner fin a esos desvelos repentinos era levantarme y dar forma de letras, palabras, frases, a todos esos pensamientos. Una vez que los veía frente a mí bien ordenados en la hoja de papel, las musas del sueño volvían a mí.

O Marisquiño

De repente, un día, salgo a pasear por Vigo. Estamos en pleno Marisquiño, y la ciudad luce repleta de gente, sol y diversión. Y desde el punto más alto de la Plaza de la Estrella me siento absolutamente pletórica. Cojo el móvil, disparo, tecleo y ya está. Otra vez ese gusanillo por reflejar lo hermoso del instante.

Y después sigo paseando entre la marabunta. Me adentro en el Casco Vello y descubro un nuevo local. “Rayos y Centellas Sandwich Club”, ponía en su letrero. Curioseo su interior desde las ventanas y lo que veo en los platos de los comensales despierta mi curiosidad. Entro junto con mi acompañante. Suena “Hound Dog”, y después “Hit the Road Jack”. Nos decidimos por un Pulled pork sandwich y por una hamburguesa de ternera. Mordiscos sabrosos, buena música, buen ambiente… ¡Ardía por poder contarlo! Y otra vez cojo el móvil, disparo, tecleo…

Rayos y centellas, Vigo

Los siguientes meses desde ese día de Agosto hasta este momento han sido los más reflexivos. Quiero escribir, quiero contaros cosas y que vosotros, los que estáis al otro lado, disfrutéis leyéndolas. Habrá días en los que me muera por hablaros (al igual que hacía antes) sobre ese sitio nuevo que he descubierto en Vigo. Pero luego podrán pasar semanas, meses, en los que no. Porque quizá en ese tiempo prefiera escribir sobre series, política, sobre la vida real… o sobre una inventada, qué se yo… Pero este es mi rincón, donde la primera persona que tiene que estar cómoda soy yo. 

Travi paseando

Después de estos 302 días estoy de vuelta. Para escribir, que es lo que me gusta. Para que me leáis, si os apetece. Pero dejando atrás los plazos, la constante exigencia y encorsetamiento y disfraz del 2.0. Adiós a ceñirse a un único tema,  o a eso de morderme la lengua porque a alguien no le resulte cómodo lo que digo. Aquí comienza la segunda parte de esta historia. Y a quien no le guste, que no mire…

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8 thoughts on “Y… comienzo de la segunda parte.

  1. Me alegro Marta, lo más importante es que disfrutes haciendo lo que realmente te guste. Llevo más de diez años compartiendo información gastronómica aderezada de afecto a mi manera, en esta Aldea Global y creo honestamente que los bloggers o blogueros también “somos mortales” y tenemos derecho a sentir frustración en muchos momentos del camino. Es normal, todo en esta vida tiene un coste, y lo importante es buscar el equilibrio físico y emocional en todo lo que nos propongamos construir y compartir en nuestras vidas.

    Enhorabuena compañera, compartir es saludable siempre y cuando no seamos demasiado exigentes con nosotros mismos.

    Besos y feliz camino.

    Juan Carlos.

  2. Q gusto leerte/oírte de nuevo, para mi siempre se trata de eso, si es un hobby es hacer las cosas como y cuando nos lo pida el cuerpo.

    Los que te queremos y nos gusta leerte vamos a estar siempre Martita

  3. No sabes la alegría que me produce poder volver a leerte. Hasta, perdóname, dude si algún día ibas a volver. Se nota al escribir que te gusta realmente y te desahoga, pero no lo tenía muy claro. Esta tarde cuando recibí vía mail tu Post……tuve que ayudar a hacer la calabaza para el cole, la cena de los tres y el baño del peque. Todo elevado pensando en escribir este comentario. En fin. Me alegro mucho y que sea por mucho tiempo.

  4. Se agradece esta vuelta. Aunque parece que no hubiesen pasado 302 días.
    Bicos mil y a volver a deleitarnos!!
    😉

  5. Bienvenida Marta!

    Pues yo me quedo por aquí de nuevo y estaré encantada de leerte . No vivimos de esto así que yo no me exijo nada y disfruto de lo que me gusta, haces muy bien en tomártelo así !

    Se te ha echado de menos (aunque haya tardado 300 días en darme cuenta de que habías cerrado la web )

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