Pollo al horno con guarnición variada de verduras.

Después de tanto dulce ingerido durante el I concurso de tartas de Navia, esta que os escribe tenía serias dudas de continuar su estela en su descenso de kilos como #dietawoman. Sí, lo sé, me diréis que “a nadie le amarga un dulce” o que “por un día no pasa nada“, pero es que fueron nada más y nada menos que 45 tartas las que me tocó probar. Pero puedo deciros que sobreviví a tanto festín dulzón.

La prueba de fuego llegó con el “test del vaquero”, una técnica que seguro que muchos de los que me leéis y estáis en fase de perder los kilos de más conocéis de sobra. ¿Quién de nosotros no guarda en su fondo de armario unos vaqueros preciosos y ajustadísimos, de esos con los que te veías bella y esbelta allá por los años de adolescencia? Sí, ése que fuiste intentando meterte a presión fuese como fuese. Ese que las primeras veces que no cerraba pensabas: “bah!, es porque hoy ando un poco hinchada“; pero que tras varios intentos fallidos tuviste que reconocer que tus días en la talla 36 habían pasado a mejor vida. 

No sé si será por nostalgia de tiempos pasados y esbeltos, o por cierto resquicio de esperanzas de que algún día podremos volver a enfundarlos el dichoso pantalón, pero el caso es que suele ser de las pocas prendas que no acaba en el contenedor de la basura, sino que resiste en nuestro armario con el paso de las temporadas, modas y años. La semana pasada decidí desempolvar mi viejo vaquero, cruzar los dedos y hacer el famoso test. Así que me planté delante del espejo, cerré los ojos y… ¡me quedaba como un guante!. No me lo podía creer, tenía la misma talla que hacía años que no recordaba tener. Y todo ello sin pasar hambre, comiendo en condiciones y disfrutando en la cocina preparando mis recetas de #dietawoman. Mi vaquero de la 36 ha vuelto a ser un fijo en mi armario. Ahora el problema es que en el resto de mi ropa parezco una niña reducida…

Hoy os dejo una receta muy sencilla, que seguramente muchos de vosotros ya habréis preparado en vuestras casas infinidad de veces, pero que va acompañada de una guarnición igualmente sencilla y que complementa nuestro pollo de forma excepcional y de lo más dietético y saludable. Un pollo al horno light, que gracias al zumo de cítricos y las distintas especias que queráis combinarle, resulta de lo más sabroso.

INGREDIENTES: 

  • 4 muslos de pollo
  • 4 dientes de ajo
  • 1 limón
  • 1 naranja
  • 1 caja de tomates cherry (sobre 250 gr.)
  • 8 espárragos trigueros
  • Tomillo
  • Orégano
  • Albahaca
  • Cebollino
  • Pimienta 5 bayas o pimienta negra
  • Sal (normal y Maldon)
  • Aceite de oliva

PREPARACIÓN:

1. Pon el horno a precalentar a 200ºC. Mientras se calienta, limpia bien los muslos de pollo, eliminando todo resto de grasa posible. Salpiméntalos al gusto y engrásalos con un poco de aceite de oliva.

2. Engrasa con un poco de aceite de oliva la base de nuestra bandeja de horno y coloca los muslos de pollo. Introdúcelo en el horno a 200ºC durante 15 minutos.

3. Mientras le pollo se hornea, exprime 1/2 limón y la naranja entera, y corta en cuartos el otro limón. Pela los dientes de ajo y córtalos a la mitad.

4. Pasados los 15 minutos, retiramos el pollo del horno y agregamos a la fuente los ajos, el limón cortado, la mitad del zumo de cítricos (la otra mitad la reservamos para ir bañando durante el horneado) y espolvoreamos tomillo y orégano. Introducimos la bandeja en el horno, bajando a 180ºC y dejándolo cocinarse durante 45 minutos. Es recomendable que cada 15-20 minutos aproximadamente, le déis la vuelta al pollo, para que se cocine de forma uniforme, y también que vayamos regándolo con cucharadas del zumo que reservamos, para que se mantenga brillante y jugoso.

5. Mientras el pollo se hornea, prepararemos la guarnición. Primeramente, pelaremos la parte dura de los espárragos trigueros y los introduciremos en una cazuela de agua hirviendo durante unos 5 minutos, para que se ablanden. Después escurrimos el agua y los secamos con papel de cocina. Preparamos una plancha con un chorrillo de aceite y los terminamos de hacer a la plancha, dándole un par de vueltas. Cuando estén dorados los retiramos del fuego, juntamos tres o cuatro trigueros y los atamos con un par de tiras de cebollino. Los colocamos en el plato y le añadimos una pizca de sal Maldon para rematar.

6. Por otro lado preparamos los tomates. Los lavamos y secamos previamente. Ponemos en una sartén a fuego medio-alto con un chorrillo de aceite, y dejamos que se ponga bien caliente. Cuando alcance tenperatura, añadimos nuestros tomates y los salteamos rápidamente, en unos 3-4 minutos deberían estar listos. Antes de retirarlos del fuego le añadimos un poco de albahaca y orégano picados y una pizca de sal. Los colocamos en el plato.

7. Para rematar nuestro pollo, bastará con que los últimos 10 minutos de su horneado volvamos a subir la temperatura a 200ºC, tiempo suficiente para que la piel se dore y tome una textura crujiente. Pasado ese tiempo retiramos del horno y emplatamos nuestros muslos con las verduras.

 

Vuelvo a repetiros, como en otras recetas #dietawoman que podéis ver en la web, que conseguir mantener unos hábitos de vida saludables y que nos permitan mantenernos en un peso adecuado, no tienen por qué ser sinónimo de sacrificio o de “peso todo lo que como”. Con control médico, ganas e imaginación en la cocina, estoy segura de que en breve los comentarios de este post se llenarán de testimonios contándo que también habéis pasado el “test del vaquero”. Eso espero…

Bon appetit!!

[ad#para-los-post]

Si este post te ha gustado, quizá te interese...

5 thoughts on “Pollo al horno con guarnición variada de verduras.

  1. Muy bien Martiña, enhorabuena!!!

    En casa también preparamos un pollo parecido a este, y la verdad es que es sencillo y además no engorda nada.

    Un bico grande!!
    Lau.

  2. Hacía tiempo que no me pasaba por aquí, y no por falta de ganas de ver esa recetas de la #dietamen jeje. Me alegra que puedas utilizar tus pantalones “viejos” en estos tiempos de crisis viene de lujo 😉 La receta estupenda como de costumbre, muy facilita y sana. Bezitos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *