• 1 lata de pimientos del piquillo
  • 1 filete de bacalao fresco
  • 3 huevos tamaño XL
  • 1 cebolleta
  • 1/4 pimiento verde
  • 1 tomate
  • 12-14 gambas congeladas
  • Perejil
  • Sal
  • Aceite de oliva
  • Vinagre de vino
Hasta no hace mucho, había un pescado vetado en mi cocina: el bacalao. Lo cierto es que no suelo tener problemas en comer cualquier clase de alimento, e incluso probar platos nuevos y diferentes. Mi paladar y mi estómago disfrutan con casi todo. Pero el bacalao era algo con lo que no podía. Así que jamás se pasaba por mi cabeza preparar alguna receta con este pescado, porque a una le resulta muy difícil trastear con un ingrediente que no soporta. Nada de empanada de bacalao, ni croquetas de bacalao, y por supuestísimo, ni oler quería el bacalao con coliflor.

Pero mi visita a la mítica tasca del Labra en Madrid y la degustación de sus tajadas de este pescado, hizo que empezase a verlo con otros ojos. Y poco a poco me animé a probar las croquetas, el arroz y la empanada con bacalao… Lo del bacalao con coliflor todavía se me resiste…

Y estando en fase de #dietawoman, y con los lácteos y carbohidratos totalmente prohibidos, me puse a pensar de qué manera podría rellenar unos pimientos del piquillo si ni las salsas con nata, ni la bechamel eran opciones viables. Y así fue como, por primera vez, mi cerebrito culinario optó por el bacalao como una opción estupenda, abriéndose las compuertas de mi cocina para el, hasta entonces, “tan odiado pescado”.

Pimientos 2

PREPARACIÓN:

1. Vamos a preparar una vinagreta que sirve de perfecto acompañamiento de nuestros pimientos rellenos. Para ello, picamos muy finito media cebolleta, el tomate y el pimiento verde, e introducimos todo en una salsera.

2. Por otro lado, ponemos a hervir un cazo con agua. Cuando llegue al punto de ebullición, añadimos nuestras gambas, que dejaremos cociendo durante 5 minutos una vez que el agua vuelva a hervir. Pasado ese tiempo, escurrimos las gambas y las añadimos a la salsera.

3. Añadiremos 4 c.s. de aceite y 2 c.s. de vinagre. Y removemos todo bien. Si veis que con eas cantidades os queda muy seca la vinagreta, podéis añadirle más aceite y vinagre, pero recordando siempre mantener las proporciones (1/2 c.s. de vinagre por cada 1 c.s. de aceite). Eso sí, si estáis en fase #dietawoman, os recomiendo restringir el uso del aceite lo máximo posible. Reservamos (a ser posible preparar la vinagreta, al menos, una hora antes de su degustación).

4. Escurrimos bien nuestra lata de pimientos y disponemos todos ellos estirados sobre papel de cocina, para que de esta forma se le absorba el líquido que todavía tengan.

5. Picamos en juliana fina  la otra media cebolleta, que nos quedaba. Desmenuzamos nuestro filete de bacalao.

6. En una sartén con un chorrillo de aceite, añadimos la cebolla en juliana y la doramos. Cuando empeice a ponerse transparente, añadimos el bacalao desmenuzado y lo cocinamos, durante aproximadamente unos 5-7 minutos.

7. En un bol, batimos bien los tres huevos. Cuando nuestro bacalao esté cocinado, lo retiramos de la sartén y lo vertemos en el bol de huevos batidos. Removemos y echamos la mezcla en la sartén a fuego vivo, para hacer con ella una tortilla. Volteamos la tortilla para que se haga por el otro lado y después retiramos del fuego.

8. Ahora, troceamos la tortilla e introducimos los pedazos en un vaso de batidora y la trituramos hasta conseguir convertirla en puré.

9. Rellenamos nuestros pimientos con el puré de tortilla de bacalao y los emplatamos, bañándolos con la vinagreta.

 

Estos pimientos #dieawoman son un plato rápido de elaborar y muy fresquito, ideal ahora que se acerca el buen tiempo (o eso esperamos…). Y seguramente serán la primera de las muchas citas que me esperan con el bacalao en mi cocina, quien, si no fuera por el Labra, seguiría vetado de por vida.

Pimientos 1

Bon appetit!!