Muffins de naranja y almendra

Hace unas semanas, mi hermana me sorprendió doblemente con un regalo de esos que me entusiasman: un libro de recetas y además de postres. Sí, ya sé que ahora para buscar nuevas ideas no hay nada como buscar por Internet y encontrar todo un mundo de posibilidades para ese ingrediente que tienes en casa y con el que no sabes qué hacer (no voy a tirar piedras contra mi propio tejado); pero soy una sentimental y me gusta eso de rebuscar entre los libros cual ratón de biblioteca. El libro “Muffins, magdalenas y otros pastelitos” (Ed. Parragon) es toda una oda a la preparación de los famosos muffins. Se ve que últimamente está muy de moda entre los amantes reposteros tirar hacia la preparación de esta modalidad de postre. Ya sean muffins, los americanos cupcakes o las tradicionales magdalenas, no hay web de recetas o blog de aficionados como el mío que no le dedique un apartado a estos dulces que, por su tamaño y amplias posibilidades de rellenos, acompañamientos y decoración, nos permiten hacer un postre de lo más vistoso siguiendo pasos de los más sencillos. Como muchos de vosotros, yo también me he estado preguntando la diferencia entre muffins, cupcakes y magdalenas, que a simple vista a cualquiera nos pueden parecer lo mismo, pero con denominaciones diferentes según el sitio donde se elaboren. En Internet podéis encontrar infinidad de definiciones de lo más técnicas, en cuanto a las diferencias en elaboración y demás, pero yo las distingo así:

– Las magdalenas son más esponjosas y secas (más levaduras y menos grasa que un muffin).

– Los muffins son más compactos y húmedos y suelen ir rellenos de trozos de fruta, baños de cremas frutos secos (menos levadura y más grasa que una magdalena)…

– Los cupcakes son como bizcochos en miniatura recubiertos con toda clase de bases y coberturas, como una tarta en diminuto. Desgranando el regalo de mi hermana encontré ya en su primeras páginas el reto para empezar a adentrar mis manos de cheffina en el mundo de los pastelillos y este fue el resultado: Apetitoso, ¿verdad? En fin, que estas fotos son el único testigo que queda de lo elaborado. No duraron en mi cocina y en el plato ni una tarde. Así que aquí os dejo la receta, muy sencillita.

INGREDIENTES: 

– 6 c.s. de mantequilla blanda
– 85 gr de azúcar
– 1 huevo tamaño XL
– 85 gr de harina leudante
– 25 gr de almendra molida
– 1 naranja pequeña, de la que vamos a necesitar tanto su ralladura como el zumo.

PARA LA COBERTURA DE LOS MUFFINS:
– 1 naranja (de la que necesitaremos su zumo y su piel cortada en tiras muy finitas)
– 50 gr de azúcar
– 15 gr de almendra picada tostada

PREPARACIÓN:

1. Precalentamos el horno a 180º y cogemos un molde de muffins. El mío es de silicona, con lo que no me hizo falta engrasarlo previamente, pero si el vuestro es de otro material, os aconsejo que engraséis los compartimentos con un poco de mantequilla, para evitar que se peguen durante el horneado.

2. En un cuenco ponemos la mantequilla y el azúcar y los batimos hasta obtener una mezcla esponjosa, lo que se conoce como punto de pomada. TRUCO!! Generalmente, a mi me resulta más sencillo removerlos con una cuchara, que con la propia batidora, porque aunque se tarda un pelín más el resultado siempre es mejor.

3. En otro cuenco batimos el huevo ligeramente (sin que coja mucho aire), y le incorporamos la harina (yo la voy añadiendo poco a poco tamizándola, para que no coja grumos), la almendra y la ralladura de naranja.

4. Una vez tenemos ambas masas (pasos 2 y 3) las mezclamos ambas y finalmente le añadimos el zumo de naranja. Seguimos mezclando y obtenemos una pasta.

5. Repartimos la masa en los moldes. OJO!! Aunque los muffins no suelen subir tanto como las magdalenas, porque su proporción de levadura es menor, lo recomendable siempre es no llenar hasta los topes los cuencos de los muffins, para evitar así que al subir nos salga la masa por fuera. Yo los llenaría unas 3/4 partes de los cuencos.

6. Horneamos durante unos 25 minutos (horno con aire a 180º, si no tenéis aire os recomiendo más tiempo), vigilando que hayan subido y que estén dorados antes de sacarlos.

7. Mientras están en el horno preparamos la cobertura. Primero cortamos la piel de la naranja en tiras muy finitas, como lascas. Luego hacemos zumo con ella y ponemos tanto el zumo, como las tiras, como el azúcar en un cazo a hervir, sin parar de remover. Una vez que el azúcar se haya disuelto y la mezcla rompa a hervir, dejamos de remover y lo mantenemos hirviendo a fuego lento durante 5 minutos.

8. Una vez los muffins están listos, los sacamos del horno y dejamos que se templen lo suficiente para poder sacarlos del molde. Los colocamos entonces sobre una rejilla metálica, los pinchamos con un palo de brocheta y con un pincel vamos vertiendo el jarabe de naranja que hemos preparado sobre ellos. TRUCO!! No tengáis miedo a pasaros con el “pintado”, ya que cuantas más manos le demos con el jarabe, más jugosos quedarán. Finalmente colocamos algunas de las lascas de naranja confitadas y algunas almendras laminadas a modo de decoración comestible.

Una vez se han enfriado veréis que estos muffins cogen un aspecto brillante y muy apetitoso, de ahí que sea francamente difícil mantener las manos apartadas de ellos (las propias y las de cualquier agente extraño que se acerque a ellas). Y nada más pegarles el primer mordisco la cosa se vuelve aún más complicada, porque a diferencia de una sencilla magdalena, que si no va acompañada de algo líquido resulta difícilmente digerible, el muffin tiene una consistencia que te permite devorarlo en un santiamén. Tras esta primera prueba, el regalo de mi hermana resulta todavía más prometedor de lo que ya anunciaba a primera vista. Seguiremos indagando cual ratón de biblioteca entre sus páginas para ver si os sorprendo con algún que otro apetitoso pastelito.

Bon apetit!!

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