• 1 calabacín grande
  • 125 gr de carne picada
  • 1 huevo campero
  • 1 lata de tomate troceado
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 cebolleta
  • Orégano
  • Sal
  • 1 pizca de azúcar moreno
  • Aceite de oliva
Hasta ahora, nunca había tenido la necesidad de preparar un tupper más que para ir a la playa los fines de semana. Y por lo general, lo que a una le apetece los días de sol y mar son los platos clásicos que nuestras madres preparaban cuando nosotros éramos más pequeños: esa tortilla acompañada de filetes empanados, esa ensaladilla con la que tenías luchas eternas por retirar todos los trocitos minúsculos de pimiento morrón… poco más es lo que se puede encontrar en un tupper de playa.  Ahora, con mi reciente reincorporación a la vida laboral y con apenas una hora de parada para comer, me enfrento a un nuevo reto: comer de tupper todos los días. Y ahí sí que ya no vale alimentarse a base de tortillas, filetes empanados y ensaladilla. Está en juego mi reputación como #dietawoman y debo seguir a rajatabla las enseñanzas de mi nutricionista para evitar que los kilos vuelvan a ascender de forma vertiginosa. ¿Sería posible combinar cocina sana y tupper de oficina?. El reto en principio no parecía demasiado complicado, al fin y al cabo se trataba de preparar lo mismo que podría hacerme en casa, pero cambiando el plato por otro recipiente. Pero, la situación me llevaría a un “más difícil todavía”: en mi oficina no hay microondas ni ningún otro artilugio moderno que me permita calentar la comida… 

… Pero tranquilos cheffines, no hay reto que a esta #dietawoman se le resista. He estado indagando en mis recetarios de cocina, me he devanado los sesos mezclando ingredientes que resistan a la intemperie y al final, creo que he conseguido un conjunto de recetillas que podríamos denominar “el tupper de oficina ideal para #dietawoman”: recetas originales y preparadas en menos de 30 minutos, con ingredientes bajos en grasas, evitando utilizar frituras y platos precocinados y que sepan tan buenas en frío como en su versión en caliente. 

Libro de Carmen Albo

“Adelgaza sin hambre y con humor”, el último libro de Carmen Albo.

La receta que os presento hoy, es una variación de una de las propuestas que Carmen Albo nos muestra en su libro “Adelgaza sin hambre y con humor”, un milhojas de calabacín muy sencillo de preparar con el que conseguiréis ser la envidia de la oficina. Y, por cierto, hablando del libro de Carmen, os lo recomiendo porque muchas de sus recetas, además de ser ideales para mantener los kilos a raya son perfectas para todos los tupper.

PREPARACIÓN:

1. Picamos muy fino la cebolleta y el diente de ajo. Ponemos a fuego medio-bajo una sartén con un chorrillo de aceite de oliva y sofreímos la cebolleta y el ajo, durante unos 5 minutos. Cuando la cebolleta se ponga transparente, añadimos el bote de tomate troceado, removemos, y dejamos que se cocine durante 20 minutos. Cinco minutos antes de terminar la cocción, añadiremos una pizca de sal y otra de azúcar (esto último para corregir la acidez) y un poco de orégano picado para dar aroma. Probamos la salsa antes de retirar para que esté a nuestro gusto. Reservamos.

2. Mientras, cocemos el huevo en agua hirviendo durante 15 minutos. Pasado ese tiempo, lo retiramos, lo enfriamos bajo el grifo y lo pelamos. Reservamos.

3. Por otro lado, cortamos los extremos del calabacín y lo cortamos en lonchas de aproximadamente 1 cm. Deberán salirnos unas tres lonchas de la parte central, que son las que utilizaremos para nuestra milhojas. Pondremos estas lonchas en una plancha con un chorrito de aceite y las pasaremos unos 2-3 minutos por cada lado, hasta que veamos que cojan cierto color tostado. Reservamos.

4. Turno para la carne picada, a la cual salpimentaremos y la sofreíremos en una sartén a fuego medio-alto, sin dejar de remover, hasta que tome un color tostado (aproximadamente durante 4-5 minutos). Antes de retirar del fuego, echamos una pizca de orégano para aromatizar la carne.

5. Con todos los ingredientes cocinados, ya sólo nos queda montar la milhoja. Colocaremos en la base de nuestro tupper la primera loncha de calabacín. Sobre ella, extendemos un poco del sofrito de tomate y encima el huevo cortado en lonchas. Colocamos la segunda loncha, otra cucharada de sofrito y extentemos la carne picada, rematando la milhoja con la última loncha de calabacín.

 

Travi en la cocina Milhojas de calabacín para tupper 2

 

Y listo!! Ya veis que en apenas media hora tendréis lista una comida perfectamente transportable en un tupper, pero digna de las mejores cocinas. Y aunque el ideal es poder disfrutarla en caliente, os aseguro que a temperatura ambiente está igualmente deliciosa. Como bien la define Carmen, esta es una receta “lucida y facilona”. Ya os veo intercambiándola en la hora de comedor…

Bon appetit!!