Magret de pato con fresas almibaradas

Ya no queda nada para que lleguen las Navidades. Es cierto que en realidad, las festividades en sí no arrancan hasta que no oyes a uno de los niños de San Ildefonso cantar el numerito del Gordo de la Lotería con su voz de gorgorito, mientras deseas ser tú el que este año salga en el Telediario descorchando el cava. Pero muchos establecimientos y algún que otro anuncio en televisión, ya empiezan a adentrarnos en estas fiestas, con sus luces, sus renos y Papa Noeles por doquier, o su lacrimógeno “vuelve a casa por Navidad”.

Ante las Navidades, creo que sólo se plantean dos actitudes: o las amas casi tanto como el reno Rudolph o las odias más que el Grinch. Aquí no hay medias tintas. En mi caso el espíritu navideño me envuelve de pies a cabeza. No sé si será por haber nacido una semana antes de todo el jolgorio, o por las tremendas cuchipandas que presencié en casa de mi abuela desde bien pequeñita; pero junto al verano, la Navidad es mi época favorita del año. Me encanta pasear por mi queridísimo Vigo observando el alumbrando y haciendo las compras pertinentes. Disfruto pensando en los postres que me tocará preparar para las cenas y comidas. Las Navidades me traen  a todos esos amigos que durante el resto del año viven a cientos de kilómetros de distancia, y podemos volver a repetir las salidas y los momentos de cuando éramos unos pipiolos adolescentes. Y, sobre todo, cuando más disfruto es viendo la cara de felicidad de mis sobrinos cuando se despiertan el Día de Reyes y descubren la montaña de regalos que tienen para abrir. Lo de que me hagan levantar antes de las siete porque sus nervios ya no les permiten dormir más, ya lo llevamos peor…

En fin, que razones no me faltan para disfrutar de estas fechas. Razones de ahora y razones que ya me vienen inculcadas desde que nací. Seguramente mi queridísima Carmen Albo, estaría encantada de darme la réplica y debatir por qué es mejor ser Grinch que Rudolph, y alegaciones tiene de sobra. Pero estoy segura que le iba a costar convencerme… Lo que está claro es que la Navidad no deja indiferente a nadie.

Y una de las cosas que me gustaría rebatir hoy es la idea de que la Navidad sólo está hecha para grupos o familias numerosas. Creo que si le preguntasen a mi madre o a mi suegra, que llevan años y años preparando asados y bacalaos para un regimiento, dirían que preferirían, aunque sólo fuera por un año, tener una cena en “petit comité”.

La receta de hoy podría ser una buena solución para aquellos que contáis con los dedos de una mano a vuestros invitados, y también para los que les gusta salirse de los platos clásicos navideños. Vamos a preparar una magret de pato con fresas, de esas que se tienen que hacer al momento, porque va a la plancha, de ahí que sea algo perfecto para cenas reducidas (olvidaos de preparar algo así para los que invitáis a cenar hasta un quinto grado de consanguinidad, porque la cosa no os funcionará). El pato es, como el cerdo, una de esas carnes que por su intensidad de sabor y cantidad de grasa, combina perfectamente con cualquier tipo de fruta. A mí me encanta combinarlas con frutos rojos, de ahí que hoy el acompañamiento sean las fresas, pero esta misma preparación que hago con ellas, podéis utilizarla para otro tipo de frutas como peras, melocotones, manzanas… quedando el resultado igual de aparente.

Magret pato 2

INGREDIENTES:

  • 1 magret de pato
  • 250 gr. de fresas o fresones
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 1 cucharada de miel
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1 cucharada de azúcar
  • Sal
  • Pimienta negra

PREPARACIÓN:

NOTA:  Por norma general, hoy en día las magrets de pato las encontramos en los supermercados envasadas al vacío. Así que al abrirlas suelen traer bastante jugo y grasilla. Por eso, como recomendación previa, y antes de cocinarla, os aconsejo que limpiéis bien todos esos jugos con un paño de cocina limpio, de los que no suelten pelo.

1. Con nuestra magret limpia de jugos, procedemos a hacer unos cortes en forma de rombo sobre la piel, pero sin llegar a dañar la carne. Mientras, ponemos a fuego una sartén sin aceite, para que se caliente. La sartén debe estar a fuego algo y bien caliente. Si disponéis de una plancha para asar, es mucho mejor.

2. Colocamos la magret en la sartén por el lado de la piel, y dejamos que se haga, a fuego fuerte, durante tres minutos. Después, bajamos a fuego medio y dejamos que se siga haciendo otros 5 minutos más. Volteamos la magret y dejamos que se haga por el lado de la carne, a fuego medio, durante 6 minutos. Durante todo este proceso de cocinado debemos vigilar que nuestra magret no se pase ni quede seca, con lo que es recomendable que vayáis rociándola con los propios jugos que va soltando al cocinarla.

3. Pasado ese tiempo, retiramos la magret del fuego, tapamos la sartén, y dejamos que repose durante 10 minutos. Esta es una forma de conseguir que todo el jugo que queda dentro de la magret y en la sartén, se reparta por toda carne.

4. Mientras tanto, lavamos y troceamos las fresas en cuadros. En otra sartén ponemos la mantequilla a derretir a fuego medio, y añadimos la fresa troceada, la miel, el azúcar, una pizca de pimienta y otra de sal y dejamos que se hagan, removiendo constantemente, durante unos 5 minutos o hasta que observemos que nuestras fresas se van caramelizando.

5. Cortamos nuestra magret en medallones de 2 cm y salpimentamos. Servimos colocando tres medallones en cada plato y vertiendo por encima nuestro almíbar de fresas.

 

Como podéis ver en las fotos, la magret de pato con fresas la hemos dejado algo roja por dentro. Así es como está al punto perfecto de degustación. No obstante, si sois de los que preferís las carnes bien cocinadas, podéis volver a pasar al fuego los medallones una vez los tengáis cortados. Con un minuto por cada lado a fuego medio sería suficiente. En esta ocasión, yo decidí acompañar el plato con una ensalada mezclum y champiñones salteados, pero os recomiendo como guarnición ideal para servirlo en navidad, mi receta de patatas gratinadas que os mostré el año pasado.

Magret pato 1

Bon appetit!!

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2 thoughts on “Magret de pato con fresas almibaradas

  1. Me encanta el pato y confitar patatas en su salsa más aún, es una receta del todo licita para navida, vamos que a mi no me importaria nada tenerlo de menu! 1 besin

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