De todos los días inventados como excusa comercial para que sigamos consumiendo (y exceptuando la Navidad, de la que soy ferviente apasionada), creo que mi favorito es el Día del Libro. Odio profundamente San Valentín, y nunca he entendido por qué hay Día del Padre y de la Madre y no hay Día del Hijo. Y no, no me vengáis con la dichosa frasecita esa de que “el Día del Hijo es todos los días” porque me la conozco de sobra. Estoy convencida de que la inventó mi madre, de tanto que la ha repetido a lo largo de los años… Si hay una razón de peso y cabal para fomentar el consumo es en la compra de libros. De los de papel, de los que huelen a librería y tienes al lado de la mesilla de noche. Regalar recetarios llenos de fotografías fantásticas que no te cansas de hojear buscando una receta con la que sorprender y sorprenderte. Esta tarde me pasaré por alguna de esas librerías míticas de mi queridísimo Vigo para encontrar el libro perfecto para cada persona y hacer unos cuantos regalos en el Día del Libro. Y esperaré con ilusión a que alguien se acuerde de lo mucho que me gustan los libros de cocina de todas las clases… bueno, rectifico, de casi todas las clases. Porque hay libros de cocina que no deberían haber visto la luz jamás. Son libros que cuando el editor dio el visto bueno a su publicación debía estar colocado, buscando que lo despidiesen o algo parecido; porque si no, una no se explica que semejantes documentos bibliográficos puedan venderse más allá que para hacer una putada en un amigo invisible. Así que, para que a nadie se le pase por la cabeza regalarme uno de estos ejemplares, aquí os dejo una lista de los libros de cocina que no quiero ver ni en pintura en mis manos. Y espero que tampoco en ninguna de las personas a las que tengáis estima…

Cocina para singles:lo triste de cocinar para ti solo.

Cocina para singles

Que sí , que ahora decir que uno es “single” es lo más de lo más. Ese amigo tuyo que va de independiente por la vida, que no quiere comprometerse con nadie y vive su soltería o recién estrenado divorcio como la mejor de las fortunas… Pero es que cocinar para uno solo es lo más triste del mundo. Y lo curioso es que recetarios para personas solas los hay a patadas. Desde la joyita que nos descubrió El Comidista en “Microondas para uno”,un recetario que allá por los ochenta intentaba maquillar la triste realidad de una persona sola en la noche ante un microondas, hasta libros más actuales como “Cocina para singles”, que intentan maquillar  el “yo me lo guiso, yo me lo como“. Si de verdad quieres a tu amigo, o incluso si estás pensando en convencerlo de que la vida sin ataduras la viviría mejor a tu lado, regálale un libro con el que pueda captar la indirecta, como “Cocinar para 2″ de mi querida Belén Otero. Que comer solito, aunque sea con un plato elaborado, no mola nada de nada…

La dieta exprés de Mariló Montero… echarse a temblar.

Dieta exprés Marilo Montero

Resulta que esa estrella de las mañanas que asegura que el olor a limón puede curar el cáncer, la misma que cree que las almas se tras pasan de una persona a otra en un transplante, tiene también su propio libro de dieta: “Dieta exprés Con Mariló Montero”. Y como no podía ser de otra forma, es de estos manuales que aseguran que en un abrir y cerrar de ojos, siguiendo las indicaciones que esta erudita nos da, podemos hacerle la competencia a Elsa Pataki en un concurso de bikinis. Vamos, que para milagros no llega con el del limón, que también nos los presenta en forma de dieta. Si tienes un amigo al que crees que le hace falta un cambio de hábitos en su vida, el libro perfecto para él es el de María Corbacho. En su libro “¡Haz click y vive sano!”, nos cuenta una auténtica historia de superación y nos da las pautas para la única y verdadera dieta que existe: el cambio hacia unos hábitos de comida más saludables de forma permanente.

Tamara Falcó y sus cupcakes: ¿me lo dices en serio?

Cupcakes de Tamara Falco

La primera vez que vi en Internet la portada de “Cupcakes Con Tamara Falcó” pensé que era una broma, un “fake” de esos como los que le hacen a Sergio Ramos cada vez que mete la pata. ¿Qué va a saber esta mujer lo que es una cocina? Si su madre tiene mayordomos hasta para que le elijan los bombones de las fiestas, hombre. Para mí este es el ejemplo perfecto de que el editor del libro tenía que estar bajo los efectos de algún alucinógeno cuando aceptó publicar semejante documento. ¿Qué será lo siguiente: un libro de Tamara y sus recetas de convento favoritas ahora que dice que quiere enfundarse los hábitos? Si esa amiga tuya es una auténtica fanática de la repostería cuqui, tienes cientos de recetarios mejores y más auténticos, como el de “Boutique de pastelería” de Peggy Porschen, o el último de la gran bloguera pastelera Bea Roque, “Delicias Para Compartir”. Ambos tienen recetas dulces que además de entrarte por los ojos, gustarán al paladar.

Octavio Aceves y la cocina que lee el futuro.

Cocina con magia

Si lo de Tamara Falcó ya resultaba surrealista, toparme al futurólogo Octavio Aceves en la portada de un libro de cocina me ha dejado sin calificativos. Resulta que allá por el 2007 a este adivino se le ocurrió publicar un libro titulado “Cocina con magia” donde, según reza en la sinopsis del mismo “Octavio Aceves convierte el acto de cocinar, de preparar una mesa, de una invitación en un ritual mágico que hace germinar el clima adecuado para obtener nuestros deseos“. En definitiva, la forma moderna de volver a la marmita de las brujas. Quién sabe, a lo mejor la receta del cocido de Octavio Aceves es capaz de conseguir que ese tío por el que suspiras caiga rendido ante ti… … aunque casi mejor que te dejes guiar por auténticos expertos en la cocina y planees una cita romántica con un buen vino y una cena perfecta. Busca recetas afrodisíacas como las del libro “La cocina sexy” de Carmen Suárez, y seguro que conseguirás que suba la temperatura sin más trucos que los de la cocina de toda la vida. Definitivamente, si de verdad sientes aprecio por la persona a la que vas a regalarle un recetario en el Día del Libro, evita caer en compras tan tróspidas como estas. Y es que hay algunos que antes de escribir un libro, hubiese sido mejor que se dedicasen a la plantación de árboles… Lo del hijo… mejor que no perpetúen la especie…

Bon appetit!!