Cuando empecé con el blog era bastante reacia a acudir a encuentros o “kedadas”. Qué queréis que os diga, una veía estos asuntos con un halo de frikismo que me echaba para atrás. Y si a eso unimos mi introversión inicial cada vez que entablo alguna nueva relación amistosa (que sí, que me da mucha vergüenza los inicios de toda clase de relaciones…), pues resultaba algo poco agradable para mi mente.

Afortunadamente, he tenido dos ocasiones vestidas de cena y algún que otro café agradable para que la que os escribe haya eliminado esos prejuicios infundados de su cabeza. Mi mente se ha abierto y con ello he tenido la oportunidad de conocer a personas estupendas, muy positivas, con ideas y concepciones diferentes acerca del mundo gastronómico, con estilos literarios que van desde lo más formal a lo más cómico. Personas que ya llevan mucho callo en el mundo “gastrobloguero”, gente que lleva en la mochila la ilusión de haber empezado a deleitarnos con sus platos hace muy poquito… En definitiva, muchas nuevas oportunidades de seguir aprendiendo y creciendo en este mundo que me apasiona, gracias a compartir el camino con otros que abanderan proyectos parecidos al mío, y a la vez diferentes.

La última cita ha tenido lugar en Santiago de Compostela. Berta, de El sabor de lo dulce y Juan Carlos, de Gastronomía en verso, actuaron como maestros de ceremonias en un evento al que acudíamos para ponerle las caras a muchos amigos con los que día a día compartimos el amor por la cocina y, en mi caso, para conocer por primera vez a muchos de ellos. La expedición viguesa salía a las 20h en un pequeño 500 blanco del que resultaba ser la conductora. Y menos mal que tuve a dos buenas compañeras de viaje como Carmen, de Guisándome la vida y Laura, de La cocina de Mezquita, porque sin sus indicaciones a ver donde acababa yo con mi 500!!. Una horita de camino de lo más amena, donde las conversaciones sobre cocina, trucos interesantes para preparar un buen salmón marinado y alguna que otra crítica y recomendación de restaurantes se sucedían sin cesar.

Puntuales las tres nos presentamos en el punto de encuentro, la maravillosa Catedral de Santiago. Y allí estaban todos los demás esperando. ¿Qué quienes éramos todos?. Pasemos a las presentaciones:

Xuntanza 1- Juan Carlos, Gastronomía en Verso
- Berta, El sabor de lo dulce
- Mercedes, Aprendiz de Chef
- Carmen, Guisándome la vida
- Laura, La cocina de mezquita
- Almudena, Almudelicias
- Jose Luis, As pequenas viaxes
- Rocío, La cocina de mi abuelo
- María José,Laurel y Canela
- Marimí, Sabores y Olores
- Majes, Asómate a mi cocina
- Victor, O Bandullo
- Begoña, Violetas en mi cocina
- Y  la que os escribe.

Saludos generales y frases del tipo: “así que tu eres…” o “mi nombre es Marta, pero seguro que me conocéis más por Travi” rondaban por la plaza, hasta que llegó el momento de las primeras fotografías. Que un bloguero en una xuntanza gastronómica sin cámara es más raro que encontrarse un pingüino en el Caribe, jeje… Flashes por aquí y por allá, las chicas por un lado, luego los chicos por el otro… Si hasta acabamos posando con los de la tuna, como no podía ser menos en una ciudad universitaria como Santiago.

Y después de un agradable paseo por las calles antiguas de esa maravillosa capital gallega, llegamos a Garum Bistro (Praciña das Penas, 1 Santiago), lugar seleccionado por los anfitriones para celebrar el encuentro. Tiempo llevaba ya con la curiosidad de saber qué se cocía en esos fogones, desde aquel día de hace ya muchos meses cuando me llegó su solicitud de amistad y mi Facebook se iba inundando de fotografías de platos a cada cual más apetecibles. Garum es de los proyectos gastronómicos  de la terriña que más involucrado está en la web 2.0. y en cómo ésto puede ayudar a potenciar el desarrollo de su establecimiento.

Comenzamos con una ensalada de queso de cabra con melocotón al horno, muy apetitosa por ese contraste de sabores, el dulce del melocotón, con el intenso toque del rulo de cabra. Y todo acompañado de un mezclum de lechuga y unos pétalos rojos como broche final para este entrante.

Ensalada de queso de cabra con melocotón al horno

Le siguieron unas pequeñas croquetas caseras de jamón de Teruel, con una bechamel cremosa, de esas que se deshacen en el paladar.

Croquetas de Jamón de Teruel

Volvimos al verde con unos trigueros a la plancha con vinagreta de mariscos. Me sorprendió el agradable sabor de la vinagreta, nada fuerte y por encontrarme allí con unos brotes que se asemejaban a hojas de trébol, será posible?… Pues sí, nuestra cena iba regada a los pocos por pequeños detalles en forma de flor. Apasionante descubrir por primera vez en mis degustaciones del sabor que aportan las flores a algunos platos.

Trigueros a la plancha con vinagreta de marisco

Los entrantes tuvieron como último actor en nuestra mesa a unos mejillones en tempura, con cierto toque picante. Quizá para mí resultó lo más sencillo de todo lo servido en la velada, pero no por ello decepcionante.

Mejillones en tempura

Turno para los segundos. La que os escribe se decantó por la opción de carne, presa ibérica con arroz cremoso de cogumelos silvestres. Espectacular. La carne en boca tenía un sabor dulce exquisito debido al marinado con la que fue preparado y el risotto muy cremoso y de sabor intenso a esas setas silvestres. Todo un viaje al bosque.

Presa ibérica con arroz cremoso de setas silvestres

Los del “equipo pescado” disfrutaron de un salmón marinado en soja a la plancha con fideuá de berberechos. No tuve la oportunidad de probarlo, pero los comentarios eran muy positivos, sobre todo muchos se sorprendieron con esa fideuá crujiente de acompañamiento.

Y en lo dulce, primero un pre-postre de pasta filo con crema de pistachos, bañados con miel. No las tenía yo todas con el sabor del pistacho, pero fue un dulce de bocado excepcional.

Pasta filo con crema de pistachos

Y para rematar, compacto de chocolate con crema de vainilla y helado de romero y miel. El chocolate estaba buenísimo, bañado con finísimo polvo de oro. El helado para mi gusto excesivo en el toque a miel.

Compacto de helado de vainilla

En líneas generales, Garum nos ha conquistado. Propuestas innovadoras con productos de la tierra, como los mejillones en tempura o esa espectacular fideuá de berberechos, y donde los clásicos de la temporada otoñal se reiventan, como ese risotto de setas, o el melocotón en la ensalada. Es interesante y apasionante que cada vez podamos disfrutar de más establecimientos por los rincones de Galicia donde se lleve a los ingredientes de nuestra tierra un poco más allá de lo que venía siendo tradicional. Creo que estos proyectos son bien recibidos tanto por los de aquí como por los que nos visitan.

Y la noche no terminaba aquí. Tocaba despedir la velada con un buen cóctel. Nos dirigimos a Vaová Gastro Gin Bar, y a base de daikiris y gin tonics se fue perfilando la segunda edición. Cuentan que A Coruña puede ser el próximo destino en estas cumbres y por la alegría que se destilaba en todo momento, quizá esto se convierta en un evento fijo en todas nuestras agendas…

De vuelta a casa con mis compañeras de viaje, pude reflexionar acerca de lo positivo de estos encuentros. ¿Qué mejor puede haber que pasar un buen rato, alrededor de una buena mesa conversando sobre aquello que a todos nos apasiona: la cocina?… Y prometo no volver a asociar esto con el frikismo!!

PROXECTO GARUM

Praciña das Penas, 1 bajo

15704 Santiago de Compostela

A Coruña

Tfno.: 981 103 910

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Bon appetit!!