Helado de té verde matcha: el frescor del Japón

Últimamente tengo la sensación de ser el espíritu de la contradicción hecho persona. Bueno, concretizo, el espíritu de la contracción hecho cocina. Se supone que a estas alturas del año tendría que estar pensando ya en recetas otoñales, esas donde los higos, las castañas o las setas son los protagonistas. O en dulces típicos de Halloween repletos de calabaza, como la tarta de calabaza y chocolate que preparé hace ya largo tiempo… Pero, ya sea porque no me hago a la idea de que el verano se ha acabado, o bien porque estoy como niña con zapatos nuevos con mi última adquisición cocinera (una heladera de lo más molona), últimamente se me ha dado por preparar helados a diestro y siniestro.
En mi descargo diré que creo que los helados tienen un montón de propiedades y utilidades que deberían convertirlos en “alimento básico de fondo de congelador”. Y no estoy hablando de las nutritivas, precisamente…
¿Qué me decís de las enormes propiedades terapéuticas de un helado en esos días de bajonazo depresivo? Que levante la mano quien no haya conseguido levantar su ánimo después de ingerir un par de cucharadas del mejor helado de chocolate escondido en su nevera. ¿Y lo apañado que es un buen helado en esas cenas improvisadas en casa? Basta con tener un buen sorbete de naranja o mandarina reservado en el congelador, y uno ya se puede olvidar de los quebraderos de cabeza que a veces nos da el preparar un postre para una cena en casa. Mejor aún: tú ten bien guardadito un tupper con helado de vainilla y en menos que canta un gallo, podrás preparar una copa de helado de lo más aparente con ese helado, una base de cereales para el desayuno y chocolate derretido por encima.

Lo del sabor favorito os lo dejo a vuestra elección. Pero os animo fervientemente a que dejéis de lado pautas cocineras estacionales y por una vez, rompáis con modas y os unáis a mí reivindicando al helado fuera de fecha. La propuesta de hoy trae, precisamente, mi sabor de helado favorito: el helado de té verde o matcha. Precisamente, este es de los sabores más complicados de encontrar en los líneales de los supermercados, y toda una delicia que los amantes de los restaurantes japoneses habréis probado en más de una ocasión. Los japoneses no son precisamente unos expertos en los que a repostería y dulces se refiere, y la mayoría de sus preparaciones son variaciones de recetas de otras cocinas. Pero algo tan sencillo como este helado provoca una tremenda adicción para todo aquel que lo prueba.

Japon shopHasta hace poco resultaba complicado conseguir el té matcha para repostería, que debe ser en polvo, pero gracias al aumento de las tiendas on-line de los últimos tiempos, pocos son ya los ingredientes que no puedas conseguir en 48 horas a la puerta de tu  casa. Si os animáis a prepararlo, podéis conseguir el té matcha en Japonshop, mi tienda online favorita para comprar ingredientes para cocina japonesa, desde que Kodo.es ha iniciado su despedida definitiva… Un diseño muy kawaii, fresco y divertido el de Japonshop, que se acompaña de una amplia variedad de productos importados del país nipón, además de un servicio y atención al cliente sensacionales.

Helado matcha 1

INGREDIENTES: 

  • 10 g de té matcha
  • 200 ml de leche
  • 200 ml de nata 38% M.G.
  • 3 yemas
  • 120 g de azúcar

PREPARACIÓN:

1. Mezclamos el té matcha con 20 gr de azúcar. A esto le añadimos un chorrillo pequeño de la leche y removemos bien hasta formar una pasta.

2. Ponemos el resto de la leche a calentar a fuego lento. Es importante hacerlo así, para evitar que la leche nos hierva. Cuando la leche esté tibia, le añadimos la pasta de té verde y removemos para que se caliente, pero, como os decía sin que llegue a hervir. Lo mantenemos al fuego, pero a una temperatura baja, simplemente para que mantenga el calor mientras seguimos preparando el resto de los ingredientes.

3. En un bol mezclamos las tres yemas de huevo con el azúcar, hasta conseguir que las yemas clareen.

4. Incorporamos al cazo con la leche con el té los huevos con azúcar. Removemos y seguimos calentando, removiendo constantemente para que no se nos pegue la crema que se va a formar. Aquí subiremos un poco el fuego, porque necesitaremos que la crema para que espese coja un hervor. En cuanto rompa a hervir, retiramos el cazo del fuego y seguimos removiendo durante unos instantes para que la crema coja espesor. Dejamos enfriar.

5. Cuando nuestra crema esté fría, será el momento de montar la nata. Os recomiendo que lo hagáis con la nata muy fría, de la nevera, y en un bol que previamente hayáis metido también en la nevera.

6. Mezclamos la crema de té matcha con la nata con una espátula de goma y con movimientos envolventes hasta conseguir que se unifiquen las dos preparaciones.

7. Introducimos nuestro preparado en la heladera. El tiempo dependerá del fabricante de vuestra heladera. En mi caso, han sido necesarios 25 minutos para alcanzar la consistencia de helado deseada.

 

Antes de servir el helado de té verde, y para que coja la consistencia perfecta, os recomiendo que paséis vuestro helado de la heladera a un tupper y lo introduzcáis en el congelador unas 2 horas, aproximadamente. Pasado ese tiempo veréis como el helado ha ganado ese punto de dureza necesario. Ya después, el tiempo que os dure la cantidad preparada, dependerá de vuestra voracidad heladera… Y creedme, después de probar esto acabaréis por reconocer que los helados tienen que acompañarnos aunque fuera, en la calle, esté cayendo el diluvio universal…

Helado matcha 2

Bon appetit!!

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2 thoughts on “Helado de té verde matcha: el frescor del Japón

  1. Muy original Martiña… yo el té matcha aún no lo he probado…. La próxima vez que lo prepares avisa que me apunto de catadora!!!!

    Bicos!!

    Lau.

  2. Vaya cosa más rica… llego aquí recomendada por una compi, y la verdad tenía toda la razon! Es un blog genial y tiene todo lo bueno de los gallegos, que buena tierra y que buena gente!

    Me quedo encantada! un besazo

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