Costillas albariñas

Anteayer por la tarde viví una situación un tanto irritante. No tiene nada que ver con el tema culinario, pero necesito contarlo, porque como en ese momento tuve que morderme la lengua para no decir algo al respecto, al menos aquí podré desahogarme, que para eso es mi rincón, oye. Estaba yo en el Carrefour haciendo la compra cual forzosa ama de casa. Cojo el número en la charcutería y me dispongo a esperar. A mi lado dos chicas charlaban:

– Pues sí el tema está muy mal. Nunca hemos recibido en la oficina a tanta gente trayendo currículums en mano por la puerta. Es que te juro que ya no sé qué hacer con ellos. Algunos acaban en la basura, es imposible guardarlos todos.

– Qué me vas a contar. De la última oferta que hemos sacado mi jefe ha recibido más de 600 currículums. Y claro, como dice él, ponte tú a revisar todo eso, imposible. Así que nada, ha decidido que escogamos solo unos 50 y que esos son los que se ven. Del resto pasamos…

En fin, la conversación seguía en ese mismo tono, pero la que aquí os escribe ya no quiso escuchar más.  Porque cuando te encuentras en situación de desempleo, deseando encontrar una nueva oportunidad laboral y enviando curriculums a todo cuanta oferta sale (que ya no son demasiadas); escuchar que tus esperanzas pueden o acabar en un cubo de basura, o simplemente no entrar en el “sortero del oro” del empresario en cuestión, pues claro, te hierve la sangre.

Es triste ver que hemos llegado a una situación tal de tanta demanda y tan poca oferta en empleo que por mucho que te esfuerces en preparar un curriculum en condiciones, todas tus posibilidades pueden acabar dependiendo de un simple juego de azar, como en aquellos concursos de la tele, en las que lanzaban varias cartas al aire y la que la azafata cazaba era la que se llevaba el premio… Pero más triste es tener al lado a dos afortunadas trabajadoras que frivolizan con el tema de esa forma, como si el cuento que a todos nos afecta no fuese con ellas… y sí, lo triste es que afortunadamente no les afecta…

Y ahora que me he desahogado, os voy a enseñar lo que gracias a la rabia contenida preparé para comer. En fin, que si me salen cosillas así de apañadas cada vez que me cabreo, vamos a tener que sacar el genio más a menudo. Esta es una buena solución para aprovechar ese vino que a veces nos sobra después de una cena con amigos, y también una variante diferente para cocinar las costillas de cerdo. Aquí tenéis mis costillas albariñas.

Costillas albariñas 2

INGREDIENTES: 

– 1/2 kg de costillas de cerdo
– 1 cebolleta
– 1/2 pimiento italiano
– 1/2 vaso de albariño
– 1/2 vaso de agua
– Comino
– Orégano
– Pimienta negra
– Sal
– Ajo
– Perejil
– Aceite de Oliva

PREPARACIÓN:

1. En un mortero, majar el ajo y el perejil. Poner las costillas en un bol y aderezarlas con el ajo y el perejil majados. Añadir también el comino, el orégano, la sal y la pimienta, además de un chorrillo de aceite y otro de vino. Remover bien las costillas para que se empapen del aderezo y dejarlas en el bol tapadas durante una hora.

2. Pasado ese tiempo, calentamos una tartera con aceite. Echaremos en ella para que se poche la cebolleta y el pimiento picados.
3. Cuando estén pochados, añadiremos las costillas, que habremos retirado del líquido de maceración, y a fuego medio, dejaremos que se tuesten por ambos lados.
4. Una vez tostadas, añadimos el vaso de vino y el de agua y ponemos a cocinar a fuego lento, primeramente con la tartera abierta hasta que se evapore el alcohol y luego cerrado, durante 1 hora aproximadamente.
5. Pasada la hora procedemos a emplatar las costillas retirándolas de la tartera. Y el jugo del guiso que nos ha quedado en la tartera lo pasaremos a un vaso de batidora y lo trituraremos hasta conseguir una salsa espesilla, que está buenísima para acompañar a nuestras costillas. Como veis en las fotos, yo las he acompañado de un puré de patatas, que le queda de lujo con este tipo de carne.

 

Menos mal que la cocina nos quita a muchos las rabias y las penas. Cocinarlo y, por supuesto, degustarlo después.

Bon appetit!!




Si este post te ha gustado, quizá te interese...

3 thoughts on “Costillas albariñas

  1. Travi, es verdad que la “cosa” está muy mal, pero lo peor es que la gente pierda la sensibilidad y no sé de cuenta que en cada curriculum que tiran sin leer ni hacerle caso tiran las ilusiones de una persona que, al menos, se merece el repeto de que lo miremos y, si no nos convence pues nada, pero la hemos tenido en cuenta ¿no? En fin, que me voy por las ramas. Muy rico tu plato y haz oídos sordos a esos comentaios que no merecen la pena (aunque es fácil edcirlo, lo sé).

  2. Es muy irritante, como bien dices, lo que nos acabas de contar. Yo no se si me podría callar, y Hugo menos, que es el que está en paro. Como dice Pastelito, lo malo es que la gente pierda la sensibilidad y la empatía.
    Bueno, por lo menos la vida tiene cosas tan buenas como esas costillas que te has marcao, que quitan el hipo y levantan el ánimo.

    Besos guapa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *