Camembert frito con salsa de frambuesa

Cambios, cambios y más cambios… Tu vida puede estar casi una década instaurada en una rutina agradable, y en menos de un mes dar un giro de 180ºC. Yo los cambios ya los veía venir hace tiempo, puedo aplicarme a la perfección ese refrán de “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”, pero con el comienzo del 2011 ha estallado todo, y ahora toca ponerse a construir una nueva rutina agradable.

La empresa en la que llevaba más de ocho años trabajando y a la que vi y ayudé a nacer en mi queridísimo Vigo, ha llegado a su fin afectada por ese mal endémico que es la crisis (mezclada con importantes dosis de incompetencia gerencial, por supuesto). Y después de una año de incertidumbres, sufrimientos, ERE’s, despedidas de compañeros y demás, me ha tocado el turno y desde ayer mismo soy una más para esas interminables listas de desempleados… Lo curioso de todo esto es que, si mi estado de ánimo actual debería ser de tristeza y agobio por la falta de trabajo, después de todo ese año de ver venir el fin y que no llegaba, la sensación ha sido de alivio y, por qué no, de alegría.

Más o menos tengo encauzada la siguiente fase profesional de mi vida. Sigue sin ser uno de los trabajos de mis sueños (escritora, periodista, tener un taller de cociña donde dar cursos, una típica bakery americana para vender muffins y cupcakes…), pero me va a permitir seguir pagando la hipoteca y las facturas, que al final parece que es de lo que trata todo esto de hacerse mayor. Y en fin, nunca se sabe dónde podemos llegar a acabar, no?.

Toda esta digresión que os acabo de meter así sin poder evitarlo me sirve de evidente explicación a mi falta de continuidad en el blog de las últimas semanas. Sí cheffines, os tenía acostumbrados a un post diario o al menos a un post cada dos días y sé que últimamente las entregas se han ido dispersando. Pero ya veis, la cruda realidad a veces impide que uno se centre en sus hobbies, que precisamente son los que ayudan a dispersar la mente, qué ironías!! Esperemos que la aparición de este tiempo libre que tendré de aquí a la entrada en mi posible futuro trabajo lo dedique a este rincón, a mis recetas y a vosotros, que siempre estáis ahí para apoyarme.

Y ahora voy a cumplir una promesa que le hice a una de mis seguidoras a través de la página de Facebook. Ahí suelo colgar de vez en cuando álbumes con todas las creaciones que van saliendo de mi cocina. En el de entrantes colgué la foto de los quesitos de camembert frito, que preparé hace poco en una cena con amigas en casa. Y como una de mis seguidoras me comentó que nunca había comido el queso frito, le prometí dejar la receta en el blog para que se animase a hacerlo y probarlo en su propia casa.

Camembert frito 2

INGREDIENTES: 

Para el Camembert frito:

– 1 queso tipo Camembert
– Maizena
– Pan rallado
– 2 huevos
– Aceite de oliva

Para la salsa de frambruesa:

– 200 gr de frambuesas
– 5 c.s. de azúcar
– 2 c.s. de agua

 

PREPARACIÓN:

Salsa de frambuesas:

1. En un colador vertemos todas nuestras frambuesas y las pasamos por agua fría para limpiarlas. Seguidamente, vertemos las frambuesas en un vaso para batir y las trituramos con la batidora. Reservamos.

2. En un cazo vertemos las 5-6 cucharadas de azúcar los con las dos de agua y, a fuego medio, prepararemos un almibar, removiendo de forma constante con una cuchara de madera hasta la completa disolución del azúcar, durante unos cinco minutos aproximadamente.
3. Una vez que el álmíbar coge consistencia, vertemos la crema de las frambuesas y mezclamos, dejando que se cocine a fuego lento otros cinco minutos más. Es recomendable echar un chorrito de limón a la mezcla, ya que permite la mejor conservación de la salsa, pero eso sí, muy poquito, si no corremos el riesgo de que nos deje la salsa muy ácida.
4. Pasado este tiempo, retiramos y pasamos la salsa por un colador o chino para quitarle todas las pepitas de las frambuesas y la colocamos en un cuenco para su posterior presentación.

Como os decía, esta es la opción más natural de hacer la salsa, pero si tenéis mermelada de frambuesa en casa (preferiblemente de la de sin pepitas), podéis también preparar la salsa vertiendo esa mermelada en el cazo con un chorrito de agua para aligerarla y calentándola durante cinco minutos. El resultado es bastante similar.

Camembert frito:

1. Cortamos el queso camembert en 8 porciones, parecidas a los quesitos El Caserio. Quizá incluso encontréis una variedad de queso que ya venga presentado en estas porciones.

2. Batimos los dos huevos y ponemos echamos en un plato el pan rallado y en otro la Maizena. Con esto rebozaremos cada porción del queso, siguiendo este orden: primero la maizena, después el huevo y por último el pan rallado. Hasta aquí todo según lo habitual. Pero OJO!! sabemos que el queso al acercarlo a fuentes de calor importantes se funde, verdad? Y como nuestra misión es que nuestras porciones permanezcan inalterables tras freirlas, como lo conseguimos? Pues con la técnica del SEGUNDO REBOZADO.  Así que volvemos a repetir la operación, pasando nuevamente cada porción por Maizena, huevo y pan rallado. De esta forma hemos creado un “escudo” para nuestro queso, evitando que el queso se nos salga cuando lo friamos.

3. Ponemos abundante aceite de oliva en una sarten a calentar. Cuando esté bien caliente (es muy importante que este suficientemente caliente) echamos las porciones de queso. Debe ser un frito rápido, no más de medio minuto por cada cara, ya que simplemente se trata de darle color al empanado y de que el queso coja temperatura interior, pero siempre evitándo que se nos salga.

4. Una vez hechos los retiramos a una fuente con papel de cocina para que chupe todo el aceite sobrante.

Y ya sólo nos queda presentarlos en un plato acompañados de la salsa de frambuesa, para que  nuestros comensales puedan regar su porción de queso con este toque dulce. Es importante que se sirvan siempre nada más hacerlos, ya que la gracia del plato es degustar el quesito caliente fundido con la mermelada.

 

Con la técnica del segundo rebozado podéis preparar infinidad de quesos calientes tanto en variedades como formas (palitos de mozarella, bolitas de gouda…), que resultan muy originales como entrantes, y además bastante versátiles a la hora de combinarlos con miel, frutas e incluso como parte de una ensalada. Ya veis que a partir de la elaboración de una receta surgen otras muchas, todo depende de vuestra imaginación…

Bon appetit!!

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