Albóndigas con menta y harina de almendra.

No hay momento de mayor felicidad en la vida de toda #dietawoman que cuando por fin tú médico te dice que has llegado al “peso objetivo”. Has ganado en belleza sí, pero también en salud. Puedo deciros que en mi caso, casi me hizo más feliz ver como poco a poco me sentía mejor físicamente, que el hecho de haber podido enfundarme mis famosos vaqueros de la talla 36. Pero ese momento es también el de mayor riesgo. Aquí es cuando la mayoría de las #dietawoman podemos sufrir el mayor traspiés. Nos confiamos, pensamos que la guerra a los kilos ya está ganada, y una se adentra en terribles pecados veniales y malévolos picoteos. Esto es fatal!! En menos que canta un gallo los kilos vuelven adonde estaban y todo el esfuerzo habrá sido en vano.

Os tengo que confesar que he tenido momentos en este verano en los que la tentación ha podido conmigo, y aunque el balance final no ha sido demasiado, mi traspiés supuso una ganancia de 1,700kg sobre el peso objetivo conseguido antes de las vacaciones… Y aunque ese aumento es irrisorio, sí que me ha servido para ponerme en guardia.

La diferencia entre estar a dieta estricta y encontrarte ya en fase de mantenimiento no es demasiada. Una tiene que seguir controlando lo que come, porque si fuese tan fácil como pasar una temporadita a dieta y luego ponerse para siempre tibia a lo que nos apeteciera, estaríamos todos como sílfides, no? En mi caso, tengo que seguir sin abusar de los hidratos, y evitar también ingerir toda clase de lácteos. Pero mi querida nutricionista ya me ha abierto la veda hacia ciertos alimentos que, siendo grasos, son muy beneficiosos para nuestro organismo: el aguacate, los frutos secos, la leche de coco…

Gracias a esa apertura, he podido prepararos estas albóndigas con menta. La bombilla se me ha iluminado a la vez que surgía en mí el antojo por unas buenas albóndigas y he sustituido el pan rallado por harina de almendra para prepararlas. Y como lo demás son todo proteínas, verduras y especias, este es un plato de lo más sabroso, aromático e ideal para disfrutar de una buena comida manteniendo los kilos a raya.

Albóndigas 2

INGREDIENTES:

  • 250 gr de carne picada de ternera
  • 1 cebolleta
  • 1 berenjena
  • 5 champiñones
  • 1 lata de tomate natural troceado
  • 1 huevo
  • 70 gr de harina de almendra
  • 1 vaso de agua
  • Estragón
  • 3 ramas de menta fresca
  • Pimienta
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen
  • Sésamo blanco tostado

PREPARACIÓN:

1. Picamos media cebolleta muy picadita. Lo ideal en este caso sería pasarla por la picadora si disponemos de ella. Reservamos. Picamos las hojas de dos de las tres ramas de menta, también muy picaditas, y reservamos igual.

2. Introducimos la carne picada en un bol, la salpimentamos y añadimos la menta y la cebolleta. Removemos todo bien para que se mezcle. Añadimos un huevo y lo mezclamos con la carne especiada. En este momento seguramente notaréis que la carne está demasiado húmeda, así que añadid un poco de la harina de almendra, para que de esta forma chupe algo del huevo y nos sea más fácil el siguiente paso, que es dar forma a nuestras albóndigas.

3. Hacemos las bolas de un tamaño pequeño. Tened en cuenta que somos #dietawoman, que sí, que ya hemos llegado a nuestro peso deseado y que ahora sólo se trata de mantenerse, pero seguimos sin poder utilizar demasiado aceite. Y cuando más grande es la albóndiga, más cantidad de aceite necesitarás para sellarla… Yo para hacerlas del tamaño ideal y que todas sean similares, he encontrado en estas pinzas para el té el instrumento perfecto para crear mis bolas. Con ellas y la carne indicada os deberían salir unas 14 bolas.

4. Colocamos en un plato la harina de almendra y vamos rebozando las albóndigas según las vamos formando, retirando el exceso de harina con unos pequeños golpecitos tras el rebozado.

5. Cuando ya las tenemos todas listas, ponemos una tartera a fuego medio-alto con un chorrito de aceite e introducimos las albóndigas, un par de minutos por cada lado, simplemente para sellarlas y que tomen ese color tostado tan bonito por el exterior. Una vez tostadas por todas partes, las retiramos de la tartera y reservamos.

6. En el mismo aceite en el que hemos sellado las albóndigas, y bajando un poco el fuego, añadimos la otra mitad de la cebolleta picada (esta vez algo más grande). Dejamos que se dore un poco y seguidamente añadimos la berenjena y los champiñones cortados en cuadritos. Dejamos que se rehoguen durante unos 5 minutos aprox. y cuando veamos que toman un aspecto blando, añadiremos el tomate troceado. Removemos, salpimentamos y añadimos la rama restante de menta troceada y una pizca generosa de estragón. Dejamos que poche otros 5 minutos antes de añadir nuevamente a la cacerola las albóndigas.

7. Cuando las albóndigas estén en la tartera, vertemos el vaso de agua y subimos un pelín el fuego esperando a que rompa nuevamente a hervir nuestra salsa. OJO!! La medida del vaso de agua es aproximada, y siempre va a depender del espesor que tenga el tomate troceado que hayáis comprado. La mejor referencia que podéis tomar, para evitar que la salsa os quede demasiado líquida, es añadir agua sólo hasta que las albóndigas queden cubiertas.

8. Una vez el guiso está hirviendo, bajamos a fuego lento y dejamos nuestra tartera medio tapada, cocinándose durante 30-35 minutos.

Albóndigas 1

¡Y ya está! Sólo queda emplatar decorando nuestros platillos con unas pequeñas hojas de menta y espolvoreando un poco de sésamo blanco tostado.

Bon appetit!!

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3 thoughts on “Albóndigas con menta y harina de almendra.

  1. Qué albóndigas mas originales, seguro que tienen un sabor de lo mas cusioso, en casa las suelo hacer de muchas formas pues nos encantan y precisamente me han regalado un buen paquete de harina de almendras que ya se en que utilizaré una parte. Bezitos.

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